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Esta lección está escrita por El Club del Buzón


presenta "Mejores Amigos serie 2"

 

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El Club del Buzón

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Mejores Amigos serie 2

Serie 2 Lección 6: ¿Cómo vivo la vida Cristiana?

¿Cómo vivo la vida Cristiana?


Querido(a) amigo(a):

¿Qué es un cristiano? ¿Qué es la vida cristiana? ¿Cómo vivo la vida cristiana? Estas son preguntas muy importantes. Encontraremos las respuestas a ellas en esta lección.

¿Qué es un cristiano?

yo estoy a la puerta y llamo

Un cristiano es una persona en quien Cristo vive. Yo me hice cristiano al recibir al Señor Jesús como mi Salvador. La Biblia dice, “Mas a todos los que le recibieron…. les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Mi corazón es como una casa. El Señor Jesús dijo, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, ENTRARÉ A ÉL…” (Apocalipsis 3:20).

Cuando Cristo “tocó” a la puerta de mi corazón, yo lo invité a que entrara. ¿Qué hizo Él? Él entró, tal y como dijo que haría, y ha estado en mi corazón desde ese entonces. Si tú lo has recibido en tu corazón, puedes decir, “¡Cristo vive en mí!” Dilo ahora mismo, “¡Cristo vive en mí!”

¿Qué es la vida cristiana?

La vida cristiana es Cristo viviendo Su vida en mí. Cristo quiere vivir Su vida en mí para que otro Lo vean. La mayoría de las personas no salvas no leen la Biblia. ¿Cómo pueden llegar a conocer a Cristo? Deben verlo en ti y en mí.

¿Cómo vivo la vida cristiana?

Yo vivo la vida cristiana contando con Cristo quien vive en mí. Yo pudiese querer ser siempre amable y amorosa con otros, pero no importa cuanto lo intente, no puedo hacerlo.

¿Cuál es mi problema? Mi problema es que estoy tratando de vivir la vida cristiana por mí mismo. La Biblia dice, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). La siguiente historia ilustra esto.

No era de extrañarse que Samuel odiaba ir a la escuela. Había un gran agresor que se burlaba de él, lo molestaba y le pegaba. Le hacía la vida miserable a Samuel.

Había un gran agresor que se burlaba de él

Pero un día, un nuevo muchacho se inscribió en la escuela. El no sólo era amable y amistoso, sino que él era muy fuerte. Él se convirtió en el mejor amigo de Samuel. Un día cuando el agresor quiso pelear con Samuel, su nuevo amigo tomó su lugar y peleó contra el agresor. Le dio muy fuerte al agresor. Luego le dijo a Samuel, “No le tengas miedo ya. Mantente cerca de mí y yo cuidaré de ti”.

¡De repente las cosas fueron diferentes! Samuel ya no le temía a su agresor. Lo único que Samuel tenía que hacer era mantenerse cerca de su amigo y contar con su amigo para que lo cuidara. El Hijo de Dios, el Señor Jesús, ¡ha derrotado a Satanás! Dios me lo ha dado, para vivir en mí y para que sea mi mejor Amigo.

El secreto de la victoria en la vida cristiana es “permanecer en Cristo”. ¿Cómo yo “permanezco en Cristo”? Yo permanezco en Él haciendo lo que Él quiere que yo haga—amándolo, obedeciéndole y contando con Él para cuidarme.

Un gran hombre de Dios, Evan Hopkins, una vez le explicó a su pequeño hijo de seis años lo que significa “permanecer en Cristo”. El pequeño Evan había recibido a Cristo como su Salvador cuando tenía solo seis años de edad y su padre quería que el entendiera lo que significaba permanecer en Cristo.

El padre llamó a su hijo a su oficina. Él tomó una tarjeta y dibujó un círculo. Dentro de él hizo un listado de todas las cosas que Cristo es para nosotros.

permanecer en Cristo

Poniendo la punta de su lápiz en el centro del círculo, él dijo, “Mira hijo, ves ese lápiz. Yo quiero que permanezcas en Cristo como el lápiz está en el círculo. Dentro vas a encontrar de todo para hacerte feliz, amoroso y obediente. Pero hay muchas puertas pequeñas alrededor del círculo. Es cuando sales por una de esas puertas que eres desobediente”.

Luego dibujó unas puertecitas en el círculo. Estas puertas representaban los pecados que nos apartan de permanecer en Cristo.

El pequeño Evan estaba tan feliz de entender esto, y les contó a otros en su propio lenguaje lo que había escuchado. El llevaba consigo la tarjeta para poder explicar lo que significaba el permanecer en Cristo y como él se estaba manteniendo en el círculo.

Pero un día, el pequeño niño vino llorando donde su padre. Cuando su padre le preguntó por qué estaba llorando, su hijo dijo, “Me salí del círculo”. Su temor era que no pudiese volver a entrar.

El padre se arrodilló con su hijo y miraron la tarjeta juntos. El padre dijo, “Ahora, Evan, ¿por cuál puerta saliste?” El hijo le mostró a su padre.

“Bueno”, dijo el padre, “la mejor manera de entrar de nuevo es entrando por la misma puerta por la que saliste. Y la manera en que haces eso es confesando ese pecado a Dios. En el momento en que hagas eso, Dios te perdona de ese pecado y tu entras de nuevo al círculo y una vez más estás permaneciendo en Cristo”. ¡Cuán feliz estaba el niño de escuchar esto!

El Señor Jesús quiere que yo sepa que Él es mi Mejor Amigo especial. Él quiere que yo haga tres cosas para poder realmente disfrutar de Él:

1

Amarle.

El me ama

¡Esto agrada al Señor Jesús! El me ama con todo Su corazón, y Él quiere que yo Lo ame de la misma manera—con todo mi corazón. El Padre mismo se place cuando amamos y apreciamos a Su Hijo.

2

Obedecerle.

Yo puedo decir, “Yo realmente amo al Señor Jesús”, pero la prueba de mi amor es esta: ¿Estoy obedeciendo al Señor Jesús? Si no lo estoy haciendo, realmente no Lo amo.

Jesús dijo, “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama…” (Juan 14:21).

3

Contar con Él.

¡El Señor Jesús realmente es mi Mejor Amigo especial! No hay otro amigo como Jesús, y Él vive en mí. Siempre puedo contar con Él para ayudarme. Él quiere que le cuente acerca de todos mis problemas y que luego dependa de Él para ayudarme. La Biblia dice, “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

3 Grandes Verdades

1

¡Cristo vive en mí! El tocó a la puerta de mi corazón y yo lo invité a entrar.

2

Cristo quiere vivir Su vida en mí. Él quiere que otros vean a Cristo en mí.

3

El secreto de la victoria en la vida cristiana es “permanecer en Cristo”. Yo permanezco en Él haciendo lo que Él quiere que yo haga—amándolo, obedeciéndole y contando con Él para ayudarme.

Filipenses 4:13

Oración


Esteban y María

La historia hasta ahora:

Falta un dinero en la cabaña de Esteban. Su compañero, Enrique, puede estar en problemas, pero no hay pruebas. María y Susana se enteraron, pero no saben qué hacer.

Capítulo 6:
Creciendo en Jesús

En ese momento sonó el timbre para el tiempo de capilla matutino. Todo el mundo corrió a sus cabañas para buscar sus Biblias.

Susana se volteó hace María y le dijo, “Quizás podamos pasar por la Cabaña 8 a buscar a Anny y a Sara”.

“Esa es una gran idea”, dijo María. “Pero debemos darnos prisa, no queremos llegar tarde”.

Cuando llegaron a la cabaña, vieron a varias chicas de esa cabaña rodeando la cama de Anny. “Si no arreglas tu cama y guardas todo esto, vamos a perder los puntos de la cabaña”, una de las chicas le dijo enojada. “¡Y eso no es justo!”

“¡Yo no tengo que arreglar mi cama en casa, y no lo hare aquí!”, le voceó Anny.

Susana y María se miraron y movieron su cabeza consternadas. “Ahora debo ver que voy a hacer”, le susurró Susana a María mientras caminaba hacia la cama de Anny.

Susana se colocó entre las chicas y dijo, “Buenos días Anny. Pensé pasar a buscarte. Déjame ayudarte a arreglar la cama para que no lleguemos tarde. Chicas, ustedes pueden irse a la reunión”.

Susana empezó a mover algunas cosas de la cama a la maleta. “¡Oh, que lindo!”, dijo al encontrar un collar de cuentas arriba del cubrecama.

“Los compré anoche a un muchacho llamado Enrique”, dijo Anny. Siguió comentando, “Él tenía tantos de donde escoger, pero pensé que estos eran los más lindos”.

“Gracias por ayudarme esta mañana, Susana. Eres una gran compañera de campamento. Supongo que debo aprender cómo arreglar mi cama para que las otras chicas no pierdan sus puntos de cabaña”.

María había esperado a Susana y vio lo que había pasado. Susana miró a María. Cuando chocaron miradas, María asintió la cabeza con una sonrisa.

En un instante la cama fue arreglada

Susana se volteó hacia Anny y dijo, “Déjame ensenarte cómo arreglar esta cama”. En un instante la cama fue arreglada y Anny estaba contenta con su camarote organizado.

María caminó hacia el otro extremo de la cabaña para encontrar a Sara. Pensó para sí, “Susana está creciendo en Cristo. Ella hizo lo que Jesús hubiese hecho. Ella estaba ‘andando como es digno del Señor’.

“Oh, querido Jesús, ayúdame a ser más como Tú. Muéstrame qué puedo hacer por Sara para hacerla feliz como lo que Susana hizo por Anny”.

María fue al otro extremo de la cabaña a encontrar a Sara. “Hola, Sara”, dijo alegremente. “Que bien te ves. Tú y la Srta. Laura encontraron ropas fabulosas. Esa blusa y esos jeans te quedan tan bien y te hacen ver más delgada”.

“¿Realmente lo crees?”, preguntó Sara emocionada. “Me gusta ponerme estas ropas. Por cierto, María, ya no quiero regresar a casa. El campamento va a ser divertido. Gracias por ser tan buena compañera de campamento”.

María miró cariñosamente a su nueva amiga. Ella estaba agradecida y se sentía bien porque Sara estaba mucho más contenta.

En ese momento se abrió la puerta. “Vamos, Susana”, llamó Anny. “¡No podemos llegar tarde!”

Las cuatro chicas corrieron hacia el edificio principal para la reunión de la mañana. Llegaron justo antes de que cerraran las puertas. Cualquiera que llegara tarde iba a perder puntos. Las chicas rápidamente encontraron 4 asientos juntos y se unieron a los cánticos.

“Las canciones de campamento son tan divertidas para cantar”, pensó para sí María. “Me encanta cantar para Jesús. El me hace querer cantar”.

Susana se inclinó hacia María y le susurró en el oído, “¡Me encanta el campamento!”

María le susurró de vuelta, “¡A mí también! Y estoy tan contenta de que estamos aquí juntas”.

Los campistas disfrutaron de las canciones felices y el tono animado de la reunión. Cuando el Sr. Martínez se levantó para hablar, todos hicieron silencio y escucharon atentamente.

“Chicos y chicas, escuché que muchos de ustedes ya están empezando a vivir nuestro versículo lema del campamento. Lo decimos de nuevo conmigo en esta mañana:

“‘Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios’ (Colosenses 1:10).

“Estoy orgulloso de la manera en la que tan rápidamente se han hecho amigos con sus compañeros. También escuché que han ayudado a sus compañeros de cabaña”.

Luego el Sr. Martínez mostró una Hermosa Biblia

Luego el Sr. Martínez mostró una Hermosa Biblia y dijo, “Al final del campamento, habrá una Biblia como esta para la chica con la puntuación más alta y una también para un chico. De la manera en que han empezado, habrá mucha competencia, y necesitan seguir tratando de ganar estos premios”.

El corazón de María palpitaba de emoción. “Quiero ganar esa Biblia”, pensó. “A Abuela le gustaría eso. Y realmente necesito una”. Ella miró su pequeña Biblia que su prima le había dado. Sería tan bueno conseguir una nueva.

Justo en ese momento, María miró a Susana—ella vio una gran lágrima rodar por la mejilla de su amiga.

María quitó la mirada de inmediato. Una sensación incómoda crecía dentro de ella. María sabía que Susana también quería esa Biblia. Ella la anhelaba tanto que eso la hacía llorar. Y Susana ciertamente necesitaba una más que ella. Su Biblia era bien vieja, la tapa trasera estaba despegada y muchas de las páginas estaba rotas y algunas se habían perdido.

“Ambas no podemos ganar esa Biblia”, pensó María. “Pero yo tengo el mismo derecho de tratar de ganar como Susana. ¡Y lo haré!”, se prometió de manera obstinada. Pero ella no podía olvidar el versículo de oro, y de repente tenía un nudo en su pecho que no se iba.


¿Crees que María está creciendo en Jesús?
¿Qué pasará ahora en el campamento?

¡No te pierdas el próximo capítulo emocionante!


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