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presenta "Mejores Amigos serie 2"

 

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Mejores Amigos serie 2

Serie 2 Lección 10: Jesús quiere que yo SEA más cómo Él

Jesús quiere que yo SEA más cómo Él


Querido(a) amigo(a):

Cuando recibí al Señor Jesús como mi Salvador, nací en la familia de Dios. Esto es maravilloso, pero hay algo que Dios quiere que yo haga. ¿Qué es?

Dios quiere que yo sea más como Jesús. La Biblia dice: “… creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…” (2 Pedro 3:18).

Cada persona que nace de nuevo entra en la familia de Dios como un “recién nacido” espiritualmente. A todos nos gusta ver a un bebé recién nacido. Pero es una gran tragedia si, cinco o diez años después, el bebé no ha crecido.

Dios ama a Sus hijos recién nacidos, y Él quiere que crezcamos espiritualmente. Dios nos está diciendo, “¡Quiero que seas más como Mi Hijo todos los días!” En esta lección vamos a pensar acerca de cuatro cosas que nos ayudarán a ser más como Jesús.

1. ¡Lee la Biblia todos los días!

La Biblia es la carta de amor de Dios para nosotros

La Biblia es la carta de amor de Dios para nosotros. La historia más preciosa de toda la Biblia es la historia de cómo el Señor Jesús nos amó y vino al mundo a morir por nuestros pecados para que podamos pertenecer a Él por siempre.

Cuando leemos la Biblia, debemos depender del Espíritu Santo para enseñarnos. El Espíritu Santo vive en cada hijo de Dios, así que Él está siempre con nosotros. Cada vez que abrimos la Palabra de Dios, detengámonos un momento y pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe sus verdades. Podemos orar, “Querido Espíritu Santo, por favor enséñame lo que quieres que aprenda de la Palabra de Dios”.

¡Comienza a leer la Palabra de Dios hoy!

¡Comienza a leer la Palabra de Dios hoy! El Evangelio de Juan es un buen lugar para comenzar. Lee un capítulo o parte de un capítulo cada día. No brinques. Cuando termines el Evangelio de Juan, puedes comenzar con el Evangelio de Mateo y leer todo el Nuevo Testamento.

2. Memorizar los versículos de la Biblia.

Dios tiene una bendición especial para aquellos que memorizan los versículos de Su Palabra. La Biblia dice, “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra Ti” (Salmos 119:11).

“Esconder la Palabra de Dios en tu corazón” significa memorizar versículos de la Biblia. Esto te ayudará a crecer más como el Señor Jesús. También te ayudará a evitar el pecado. Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Satanás lo tentó. Jesús conocía la Palabra de Dios, así que respondió a las tentaciones de Satanás con palabras de la Biblia. Satanás tuvo que dejar a Jesús en paz porque fue derrotado por el Señor Jesús, usando la Palabra de Dios.

Romanos 3:23

El secreto de memorizar es decir el verso una y otra vez durante un período de tiempo. Una de las mejores maneras de memorizar versos es escribir los versos en tarjetas. En un lado de la tarjeta, escribe el verso. En el otro lado, escribe la referencia: el lugar donde se encuentra el versículo en la Biblia. Cuando aprendas un versículo, ¡siempre aprende la referencia! Asegúrate de copiar los versículos y las referencias correctamente.

Lleva las tarjetas contigo y revísalas tanto como puedas durante el día. Mira la referencia en una tarjeta y ve si puedes decir el verso. Comprueba tú mismo girando la tarjeta y leyendo el versículo correctamente.

Si haces esto varias veces al día, pronto tendrás esos versos memorizados. Luego puedes añadir nuevos versos. Cada vez que memorizas versículos de la Palabra de Dios, te equipas con otra herramienta que puedes usar para servir a Dios. También es un arma poderosa para derrotar a Satanás.

Para recordar lo que has aprendido, debes revisar los versículos con frecuencia. Puedes agregar nuevos versículos cada semana, pero asegúrate de revisar los que has aprendido. Aquí hay algunos versículos para ayudarte a empezar:

versículos

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romanos 3:23)

versículos

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 6:23)

versículos

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

versículos

“…A lo suyo vino [Jesús], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…” (Juan 1:11,12)

versículos

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre Él”. (Juan 3:36)

versículos

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa…” (Hechos 16:31)

3. Obedece la Biblia.

Ahora viene lo más difícil de todo. No sólo debemos leer la Palabra de Dios y memorizarla, sino obedecerla.

Supongamos que tu padre fue honrado por su compañía por ser el empleado más fiel de su personal. Pensaste que eso era genial y decidiste que ibas a ser fiel como tu padre. Entonces tu padre se va a un viaje de negocios por una semana y escribió una lista de las cosas que él quería que tú hicieras por él mientras él estaba ausente.

no hiciste nada de lo que estaba en la lista

Todas las mañanas sacabas la lista y leías: “Saca la basura, corta la hierba, limpia el patio trasero”. Pronto memorizaste la lista, pero no hiciste nada de lo que estaba en la lista. Cuando tu padre regresó, ¿crees que estaría contento? No, no lo estaría. ¿Por qué? Porque no le habías obedecido.

Simplemente leer y memorizar versículos de la Biblia no te hará más parecido al Señor Jesús. Debes hacer las cosas que el Señor dice que hagas en Su Palabra. Jesús dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

4. Ten un Tiempo Devocional diario.

El secreto de una vida cristiana fuerte es un tiempo devocional diario con el Señor.

tiempo que se pasa a solas con el Señor

¿Qué es un “tiempo devocional”? Es tiempo que se pasa a solas con el Señor, leyendo Su Palabra y hablando con Él en oración.

Para formar el hábito de tener un Tiempo Devocional diario con el Señor, necesitas un lugar definido y un tiempo definido. Encuentra un lugar donde puedas estar sólo con el Señor. Decide sobre un tiempo definido. Para la mayoría de la gente el mejor momento es a primera hora en la mañana.

Una vez que decidas sobre un tiempo y un lugar, ¡adhiérete a ellos! Recuerda, tú te vas a reunir con el Mismo Señor Jesús—¡el Rey de reyes y el Señor de señores! El Señor Jesús es nuestro gran Ejemplo. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él se levantaba temprano en la mañana para tener un Tiempo Devocional con Su Padre.

¿Quieres que Dios te use? ¿Quieres ser un cristiano fuerte? ¿Quieres ganar a otros para Cristo? Comienza ahora a tener un tiempo devocional diario con Dios.

Lo más importante de todo, confía y obedece al Señor Jesús. Di, “Señor Jesús, en mí mismo soy débil y pecador, pero Tú vives en mí. Estoy confiando en Ti para vivir Tu vida en mí hoy”.

3 Grandes Verdades

1

Cuando nací en la familia de Dios, yo era un bebé espiritual. ¡Dios quiere que yo crezca!

2

Mi comida espiritual es la Palabra de Dios. Al leer la Biblia y memorizar versos, crezco espiritualmente.

3

El secreto de una vida cristiana fuerte es un Tiempo Devocional diario con el Señor, leyendo Su Palabra y hablando con Él en oración.

2 Pedro 3:18

Oración


Esteban y María

La historia hasta ahora:

El Sr. Martínez habla a los campistas acerca del Sr. Marcos. Él también explica que cualquier pecado es incorrecto. Esteban mostró a María y Susana la billetera arruinada que estaba haciendo para su padre.

Capítulo 10:
La Billetera Arruinada

Estaban mirando de cerca la billetera arruinada. Esteban dijo lentamente, “Creo que Enrique lo hizo porque creo que todavía está enojado conmigo. Sé que debo amar a mi amigo, pero estoy enojado con él. ¿Cómo puedo amar a un compañero que haría algo así?”

“Puedes hacerlo con la ayuda de Jesús”, dijo María con una voz reconfortante.

Entonces Susana añadió, “Esteban, cuando María me perdonó por haber dañado su trabajo escolar, me ayudó a entender cómo Jesús puede ayudar a una persona a perdonar. Fue entonces cuando le pedí a Jesús que entrara en mi corazón. Lo más importante que puedes hacer por Enrique ahora mismo es amarlo”.

Esteban no quería oír que debía perdonar y amar a su compañero, pero sabía que era lo que el Señor Jesús querría que hiciera.

Lentamente, Esteban le dijo a Susana: “Sé que tienes razón, pero es tan difícil de hacer. El Sr. Daniel dijo que me ayudaría a arreglar la billetera durante nuestro tiempo libre. Supongo que será mejor que me reúna con él para ver qué podemos hacer”. Entonces Esteban se dio la vuelta y se dirigió de nuevo a la cabaña de manualidades.

Esa noche fue difícil para María irse a dormir. Ella estaba pensando en cómo Esteban estaba tratando de perdonar a Enrique.

Ella también estaba pensando en el premio de la Biblia. Uno de los consejeros había dicho que María y Susana estaban entre las cinco chicas con las mejores puntuaciones hasta ahora. Ella seguía pensando cuánto Susana quería ganar esa Biblia porque necesitaba una nueva. Pero María también quería ganar esa Biblia. Finalmente se dio la vuelta y se quedó dormida.

Anny llegó corriendo

A la mañana siguiente, María y Susana acababan de sentarse a desayunar cuando Anny llegó corriendo. Se veía tan linda con los pantalones jeans y con la blusa que la señorita Laura había conseguido para ella.

“¡Oh, tengo las noticias más emocionantes que pueda contarles!”, dijo Anny sin aliento. “Anoche, la señorita Laura habló conmigo y le pedí a Jesús que fuera mi Salvador. Nunca había estado tan feliz en mi vida”. Sus ojos azules brillaban y toda su cara sonreía.

El Libro de la Vida del Cordero

“¡Esas son noticias muy emocionantes!”, exclamó María. “Susana y yo hemos estado orando por ti. Ahora tu nombre está escrito en el Libro especial de Jesús. Se llama ‘El Libro de la Vida del Cordero’”.

Anny tenía una mirada desconcertada en su rostro. Mientras las chicas desayunaban, María comenzó a contarle sobre el Libro de la Vida del Cordero. “Cada vez que una persona acepta al Señor Jesús como su Salvador, la Biblia nos dice que el nombre de esa persona está escrito en el Libro de la Vida del Cordero en el Cielo”.

“Esto se pone más emocionante todo el tiempo”, dijo Anny. “Me encanta el campamento, y he hecho tantos amigos. Tengo mucho que contarles a mis padres cuando llegue a casa”.

Después del desayuno, María encontró a Esteban en el lago. “¿Pudiste arreglar tu billetera?”, preguntó.

María encontró a Esteban en el lago

Esteban sonrió mientras le mostraba a María la billetera. Le contó cómo el señor Daniel había reparado los cortes en la billetera. “No ganaré ningún premio porque el Sr. Daniel me ayudó, pero se ve mejor de lo que pensé. Espero que a mi papá le guste”.

“Sé que lo hará. Los cortes ya no son visibles”, respondió María. “Por cierto, ¿todavía piensas que Enrique tomó el dinero de Manuel?”

“No lo sé”, dijo Esteban. “Pero quien sea que tomó ese dinero debe haber sentido pena, porque Manuel me dijo que él encontró un dólar ayer en su maleta encima de su ropa”.

Después de un momento Esteban continuó: “Ya no me siento enojado con Enrique, pero no puedo amarlo, al menos no mucho. Pero le estoy pidiendo a Jesús que me ayude. No es fácil crecer para ser más parecido a Jesús”.

“Sé a qué te refieres”, respondió María mientras miraba el lago. Las olas parecían espuma o burbujas de jabón. De repente, ella recordó, “¡Oh, era mi turno de lavar los platos, y se me olvidó por completo! ¡Ahora perderé puntos!” Se volteó y corrió hacia la cocina.

En la puerta de la cocina, se encontró a Susana saliendo. “Me olvidé de ayudar con los platos. ¿Llamaron mi nombre?”, María jadeó.

Susana puso su brazo alrededor de María y la llevó lejos de la cocina. “Sí, llamaron tu nombre, María. Pero cuando vi que no estabas allí, dije que cambiaría contigo. Acabo de terminar.

“Puedes tomar mi lugar mañana. Está bien, los muchachos lo hacen todo el tiempo, y a las señoras de la cocina no les importa quién está ayudando”.

María respiró profundamente y dijo, “Susana, muchas gracias. Hubiera perdido puntos si no hubieras tomado mi lugar. Eres una amiga maravillosa”.

Justo en ese momento sonó la campana para la sesión de la mañana. Las chicas buscaron sus Biblias y siguieron a la multitud en el edificio.

“Espero que el señor Martínez no diga mi nombre para decir el versículo de oro de hoy”, susurró Susana nerviosamente a María. “No he tenido tiempo esta mañana para repasar el versículo”.

“Sé por qué no tuviste tiempo. Lo siento, Susana. Todo es culpa mía porque me olvidé de mi tarea en la cocina y me has reemplazado”, dijo María.

Poco después de sentarse, comenzó la sesión. Susana estaba nerviosa durante las canciones. Entonces el Sr. Martínez comenzó a llamar a diferentes campistas para que dijeran el verso, y el nombre de Susana fue el segundo. Susana se puso de pie y empezó muy bien.

Pero de repente, Susana se detuvo. María, sentada junto a ella, quería ayudarla, pero eso estaba en contra de las reglas. En cambio, María oró en silencio, “Querido Jesús, por favor ayuda a Susana a recordar el resto del versículo”.


¿Enrique cogió el dinero de Bobby?
¿Pudo Susana terminar de decir el verso del campamento?

Entérate en el próximo capítulo emocionante.


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